¿Dormir más o descansar más? ¿Qué necesitas?

¿Te ha pasado sentir tu energía agotada e intentas dormir más para recuperarla, pero aun así te sientes cansada/o?

Aquí va un consejo saludable

Normalmente las personas confundimos el descansar con el dormir, pero estas dos cosas son diferentes.

La falta de sueño, o dormir, acarrea graves consecuencias para nuestra salud, probablemente no estés al tanto, pero aquellas horas que no dormimos nunca se recuperan, y aunque duermas hoy las 4 horas que te faltaron ayer, probablemente no te sientas más descansado, a veces por el contrario te sientes aún peor.

Este mundo de hoy donde todo avanza a carreras, donde hay que producir, alcanzar logros, tener éxito y hacer miles de actividades, provoca una agotamiento que se va volviendo crónico, pero además nos deja con un gran déficit de descanso. El descansar, que si bien no es más que un estado de quietud e inactividad, es necesario para nuestro equilibrio, fundamentalmente aquel interno y nuestra salud general. Ahora, ¿cuál es el descanso que tú necesitas?

La fisiatra e investigadora Americana Saundra Dalton-Smith diferencia 7 tipos de descanso. La doctora señala el descanso físico, el descanso mental, el espiritual, el artístico, el emocional, el sensorial y el creativo.

Te mostrare algunos trucos para descubrir cuál es el tipo de descanso que necesitas.

Por ejemplo, a muchos de nosotros nos encanta dormir, se dice que lo más recomendable es un tramo de 7 a 8 horas de sueño. Sin embargo, en mi caso, a veces al despertar luego de 11 horas de sueño, mi cuerpo está aún agotado e incluso más débil que el día anterior. Tal vez, lo que necesites es un descanso físico, unos masajes, una sesión de stretching o yoga, cualquier actividad que ayude a desestresar tu musculatura y el activar la circulación. Parece simple, pero es muy probable que sea lo que tu cuerpo necesite.

Quizá lo que sientas cansada es tu mente; has dormido lo suficiente o por el contrario te ha costado desconectarte de tu rutina y apagar el chip. Posiblemente necesites un descanso mental. Se que puede ser muy difícil, pero si alguna vez lo has hecho sabrás que salir de la rutina, apagar el celular y ocupar tu mente en cualquier cosa que no se relacione con tus obligaciones es un respiro mental. Prueba con ir de camping dos días a la montaña si puedes, y verás que el estar desconectado de internet, sin televisión, sin estímulos electrónicos te dará una dosis de energía mental invaluable. Y si no puedes hacer esta actividad, desconectate, tu sabes como.

Esto último incluso se relaciona con el descanso sensorial. No sé tú, pero muchas veces al terminar de trabajar lo que necesito es silencio. Tal vez puedas notar que a veces los estímulos externos como la luz, los sonidos, los colores nos ponen de mal humor. El mínimo ruido nos hace estallar. Quizá sea bueno cerrar los ojos y meditar, respirar profundo, escuchar lo que tu cuerpo y mente necesitan.  Dale paz a tus sentidos para que se recuperen con mayor energía. Prueba estar en silencio por un rato.

Para aquellos que usamos la creatividad o la concentración, ¿te ha pasado que no alcanzas ninguna de las dos? ¿Cuándo te has dado un gusto? ¿Qué hobbies tienes, a que eres aficionado? Música, pintura, grafitis, flores, paisajes, fotografía… algo debe haber allí, seguro. Conectarse con aquello que nos hace fijar nuestra atención, nuestro interés, potencia aquello que estamos buscando. Insisto, sal de tu rutina y ve por aquello que despierta tu interés, tu curiosidad, tus sentidos.

Quizá lo que necesitas es una paz espiritual, sientes culpa por haber abandonado algo que querías, o te has desconectado de tus creencias… Reconcíliate con esa parte. La culpa es una gran enemiga y se convierte en un gran peso. Haz algo bueno para alguien sin esperar nada a cambio.

Por último y no por ello menos importante. ¿Cuanto guardas dentro, cuantas cosas callas, cuantos pensamientos te llenan de emociones negativas que no sabes como confrontar y expresar?. Nuestro ser emocional sin duda necesita descanso, necesita reorganizarse, poner las cosas en su sitio, expresar. Este sin duda es también el descanso más difícil de llevar a cabo, porque seguramente no sabes como. ¿Has pensado en alguien que quizá te pueda ayudar? Un gran consejo, intenta reconocer esas emociones y luego pregúntate qué las provoca. ¿Vienen de dentro? ¿Son provocadas por alguien o algo? Luego intenta comprender. Las emociones son casi imposibles de manejar, pero lo que sí podemos controlar es lo que pensamos y cómo actuamos. Quizá eso te ayude a explicar lo que ocurre y darle una solución más saludable. Las energías se atraen, libérate de esas relaciones tóxicas y de esas emociones tóxicas.  Y si no sabes como, buscar ayuda no nos hace menos persona, nos hace humanos. Recuerda, somos seres sociales, somos seres emocionales.

Sobre todo, conectate contigo mismo/a. Las personas más conectadas con sí mismas, no solo son más felices, también tienen mejor salud, relaciones positivas, sanas y duraderas y alcanzan lo que se proponen. No hablemos de éxitos, hablemos de satisfacción y felicidad. Conectate con tu ser como un todo, no estamos divididos en compartimentos, pero, si logramos distinguir que somos diferentes, entenderemos que necesitamos cosas diferentes también y todo ello conforman el TU, quien eres. 

Ahora ya lo sabes, quizá necesites una siesta o dormir más, pero seguro necesitas también un descanso. Recuerda que son cosas diferentes. Registra cuál es el que tu necesitas.

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